ADOCTRINAR (XVI)
Dejamos -sin despedirnos- la partida anterior en un cierto ápice alcanzado por una -y no a la- fuerza atractiva y ascendente. I ello a causa de esa especie de contrapeso que es el escepticismo . Custodio, en su corazón, de cuestiones que llevan a: o bien a su propia corriente o bien al nado en su contra a fin y efecto de hacer pie, de alguna manera, en algún lugar para no andar con lo ajeno. Enajenado, quiero decir. Sobre un filo delicado, se aposenta ahora nuestra sala -recordémosla: corazón y pensamiento- de juegos. He aquí el filo por el que nos movemos. Sus hojas tienen forma de dos preguntas que inciden para el corte discriminativo (criterio): ¿Qué no será, para nuestro mantenimiento, adoctrinamiento en esa imposible libertad sin límites humanamente inexistente? y ¿Qué no será en descomposición si sin límite alguno, especialmente la misma descomposición de la libertad de nuestro querer ser? El filo es esta especie de aporía; y el juego, el meollo de nuestro juego, consiste en mir...