ADOCTRINAR XLII
Sugiero a P que acerque su oído a la palabra cuyo referente motiva y busca las actuales jugadas de nuestro dilatado juego. A esa palabra antes que fuese grafía. Que permanece sonido en las voces cuando la pronuncian y algunos oídos la escuchan. Y aún más, acercando el oído antes de ser, esa palabra, sonido determinado en un código. Antes incluso de ser concepto definido. Acercamiento allá en el tiempo lejano y aquí mismo, ahora; en la permanencia de su génesis. En el propio sentir de ese término, donde las palabras son sentidas cerca, sino en uno mismo, allí donde late no patente lo libremente acogido y anidado (solemos decir, o solíamos, en el corazón ). Y aún aquí puesto el oído antes de ser palabra las palabras, ahí donde -ámbito nada geográfico- el sentir clama, sin voz aún, por poder decir de uno mismo no menos que junto con, junto a otros sino con todos. De todo lo cual su etimología es una muleta externa que ayuda, al menos, a poder acercar las cabezas y juntas seguir el ra...